Ouro Preto
Excursión Ouro Preto y sus minas de oro

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Ouro Preto Brasil

Son varias las maravillas que hay en el mundo y aunque algo desconocida para el turista europeo Ouro Preto es una de ellas. Si pensamos en viajar a Brasil normalmente estaremos pensando en playas de ensueño o los típicos carnavales. Algunos turistas, en busca de algo más exótico pensaran en el Amazonas, pero Brasil es mucho más que todo ello y esconde algunos de los tesoros culturales más importantes del mundo.

Situado a unos 96 km de Bbelo Horizonte en el Estado de Minas Gerais descubriremos la ciudad de Ouro Preto; uno de los conjuntos más homogéneos y completos de arte barroco del mundo.

Fue fundada en 1.711 y llegó a tener 110.000 habitantes cuando Rio de Janeiro tenía sólo 20.000. Ahora tiene 60.000 y, exagerando, se podría decir que una iglesia para cada uno, porque a la enorme lista de iglesias barrocas, hay que añadir muchas capillas y oratorios.

Ouro Preto, en español Oro Negro, se llama así porque ése era el color del dorado metal cuando lo descubrieron en el río Tripui; estaba recubierto de una capa de paladio y fue famoso por su especial calidad.

Inmediatamente, miles de personas abandonaron sus comercios en Bahía; las plantaciones de caña en Pernambuco, o la cría de ganado en Río São Francisco, para ir detrás de tan codiciado oro. Vinieron también de Río de Janeiro y del litoral sur. Aldeas enteras del norte de Portugal atravesaron el Atlántico, en busca de "El Dorado" por fin descubierto en el corazón de Brasil.

Toda esa gente iría a enfrentarse con los paulistas, pioneros en la conquista del territorio. Varios conflictos, como la Guerra de los Emboabas (nombre que los paulistas daban a los forasteros portugueses y brasileños de otras regiones que entraron en la región de las minas), marcaron los primeros tiempos de Minas Gerais. La localización estratégica de Ouro Preto favorecía la exacerbación de esas contiendas en sus arrabales.

Capital de la provincia durante el Imperio, con la República (1889) Ouro Preto se convirtió en la capital del estado de Minas Gerais. Luego, el deseo de cambio, estimulado por el nuevo régimen, hizo que los mineros construyesen la ciudad de Belo Horizonte para ser la sede del gobierno del Estado.

Ouro Preto pudo así ser preservada como ciudad monumento, título que recibió del presidente Getúlio Vargas en 1933. En 1938, la ciudad fue declarada Patrimonio Histórico y Artístico Nacional. En 1980, se convirtió en el primer bien cultural brasileño inscrito en la lista del Patrimonio de la Humanidad, establecida por la Unesco.

Durante el siglo XVIII, la abundancia de oro, fácilmente encontrado en el fondo de los ríos y arroyos de la región, produjo el embellecimiento de la ciudad diseñada sobre las colinas de dos montañas colosales. Grandes artistas, como el escultor portugués Francisco Xavier de Brito, participaron en esta intensa actividad.

El arquitecto y maestro carpintero Manuel Francisco Lisboa, autor de obras importantes en Vila Rica, tuvo un hijo con su esclava africana, Antônio Francisco Lisboa, apodado el Aleijadinho (el Deformadillo, 1738-1814), debido a la enfermedad que le deformó los miembros, al final de su vida.

Aleijadinho es el mayor artista brasileño del período colonial y legó al país una herencia inigualable por la genialidad de sus dimensiones.

Ouro Preto le debe el esplendor arquitectónico y artístico de la Iglesia de São Francisco de Assis, entre muchas obras destacadas de la escena urbana y de la ornamentación de los templos. Construida entre 1765 y 1810, esta iglesia es una obra prima que une la genialidad de Aleijadinho y la del pintor Manuel da Costa Athayde, otro gran maestro del barroco mineiro (de Minas Gerais).

En el siglo XVIII, las órdenes religiosas multiplicaron las construcciones en Ouro Preto, y cada una intentó hacer de su iglesia la más rica y bonita de la ciudad.

En el interior de las iglesias hay verdaderos tesoros escondidos en altares tallados en oro. Utilizaron la "pedra-sabão", materia prima local, para sustituir al mármol europeo, encontrando soluciones originales para la decoración de cada una de las iglesias. Por detrás de las fachadas sencillas levantaron columnas retorcidas y escupieron ángeles, seres mitológicos, santos y escenas bíblicas.

Las iglesias de Nuestra Señora del Pilar y de Nuestra Señora de la Concepción, exponentes del barroco de la primera etapa (estilo nacional portugués y de tiempos de Don João VV), revelan la exuberancia y abundancia de la talla, entre media docena de templos que narran la saga de la creatividad de los mineros.

A pesar de constituir ejemplos magníficos, las iglesias no son el único patrimonio de Ouro Preto. Puentes de piedra, fuentes y caserones forman parte del ambiente histórico de la ciudad.

La Casa de la Ópera (1770) es el teatro más antiguo en funcionamiento de América. La Casa de los Cuentos (1784), notable ejemplo de la arquitectura civil del siglo XVIII, destaca de entre las casas ouropretanas. El Palacio de los Gobernadores (1740) y el Ayuntamiento y la Cárcel (1784), hoy Museu da Inconfidência (Museo de la Deslealtad), demarcan la Plaza Tiradentes, centro de la ciudad, dominándola con la imponencia de sus formas.

Pintura, escultura, música, poesía y teatro son una muestra de la fertilísima producción cultural de Ouro Preto en el siglo de oro. El remate de esa expresión singular fue la conspiración por la independencia de Brasil, articulada por abogados, sacerdotes, poetas, militares y mineros de Vila Rica, entre 1788 y 1789, conocida como Inconfidência Mineira. Influenciados por las ideas ilustradas de Francia y por la independencia de los Estados Unidos, los desleales de Ouro Preto soñaron con una República en la América portuguesa y comenzaron a preparar la revolución.

Al ser denunciados por algunos compañeros, los principales líderes fueron apresados. El alférez Joaquim José da Silva Xavier, Tiradentes, llamado así por ser dentista, fue ahorcado en Río de Janeiro, el 21 de abril de 1792, mientras 12 prisioneros eran deportados a África.

Aleijadinho y Tiradentes son dos grandes personalidades de Ouro Preto, haciendo de esta ciudad fuente del primer arte brasileño y principal referencia en la construcción del país.

La Universidad Federal de Ouro Preto, creada en 1969 a partir de dos escuelas tradicionales, la de Farmacia (1839) y la de Ingeniería de Minas (1876), es reflejo de la vocación de la ciudad como centro de educación, ciencia, tecnología, arte y cultura. El turismo cultural, por su parte, es la respuesta socioeconómica a las arduas tareas de preservación de la antigua capital de Minas Gerais.

La Unesco la nombró Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1.981.

En Ouro Preto no hay una sóla calle llana, y las cuestas son extenuantes para subir y peligrosas para bajar, ya que están construídas con adoquines o piedras colocadas verticalmente para frenar la erosión del agua. Está a 1.000 metros de altitud y por tanto su clima es bastante frío en invierno.

Dentro de las minas

Date un paseo con nosotros y adéntrate en una de las minas de oro. Siente la experiencia en la que debían encontrarse los esclavos africanos; trabajando en esas galerías tremendamente angostas. Aunque en el vídeo no se aprecia las minas tienen cierto olor a humedad y el suelo se encuentra encharcado en algunos de los tramos; consecuencia de ello junto con la aglomeración de esclavos; la hepatitis A era una enfermedad común para los que ahí trabajaban y de hecho muchos morían por ello sin remedio alguno.

Aunque actualmente hay luz a base de electricidad antiguamente eran lámparas de aceite las que iluminaban el camino por las oscuras galerías, un enorme riesgo era la acumulación de gases nocivos por falta de ventilación y falta de oxígeno. Cuando una lámpara se apagaba indicaba un bajo nivel de oxígeno y los esclavos debían salir corriendo de la mina si no querían acabar asfixiados.

Las paredes son de un color rojizo que varía en tonalidad en función de las concentraciones de óxido de hierro. Dicho óxido de hierro pude ser utilizado como pintura natural. Solo pasar la mano por las paredes, estas quedan impregnadas con los colores rojizos característicos.

Ah, aun queda una pequeña proporción de oro entre la roca, aunque insuficiente para ser rentable su actual explotación.

Plaza y mercado

Es imposible visitar Ouro Preto y no meterse en su mercado de artesanías donde lo más popular son los numerosos objetos decorativos elaborados con la famosa pedra sabão. Desde la plaza principal se divisa una de las iglesias más impresionantes del lugar, cargada de influencias francesas en su interior, también observaos una estupenda vista de los impresionantes edificios de estilo colonial que la rodean.

Posted by Dani Gil  |  2008.

Galeria de imágenes Ouro Preto


Posted by Dani Gil  |  2008.

Vídeos Ouro Preto; minas y mercado



Posted by Dani Gil  |  2008.



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